martes, 27 de agosto de 2024

El Laberinto Interior: Dolor y Carácter



El dolor, ese laberinto oscuro y tortuoso que habitamos todos, es un escultor invisible que cincela nuestro carácter. Como el agua que horada la piedra, esculpiendo formas caprichosas y profundas, el sufrimiento moldea nuestra alma, delineando los contornos de nuestra identidad. Es en la penumbra del dolor donde descubrimos las verdaderas dimensiones de nuestro ser, donde se revelan nuestras fortalezas y debilidades, nuestras luces y sombras.

Adolfo Bioy Casares, con su prosa precisa y elegante, nos invita a descender a las profundidades de la psique humana, donde el dolor se entrelaza con el carácter en una danza compleja y enigmática. En sus relatos, encontramos personajes atormentados por pasiones desbordantes, por recuerdos dolorosos que los persiguen como espectros. Son seres marcados por el sufrimiento, pero también por una inquebrantable voluntad de vivir, de seguir adelante a pesar de todo.

El dolor no es un mero accidente biológico, sino una experiencia que nos define, que nos hace únicos. Es en el dolor donde encontramos el sentido de nuestra existencia, donde comprendemos la fragilidad de la vida y la importancia de cada instante. Al igual que un músico que extrae hermosas melodías de un instrumento desafinado, el ser humano es capaz de transformar el dolor en una fuerza creadora, en un impulso que lo lleva a trascender sus límites.

Sin embargo, la relación entre dolor y carácter es ambivalente. El sufrimiento puede endurecer el corazón, convertirnos en seres cínicos y desconfiados. Puede sumirnos en la desesperanza y la apatía, robándonos la alegría de vivir. Pero también puede fortalecernos, darnos la sabiduría que solo la experiencia puede brindar. Puede hacernos más compasivos, más empáticos, más humanos.

La forma en que el dolor moldea nuestro carácter depende de nuestra capacidad para enfrentarlo. Aquellos que se resignan al sufrimiento, que se permiten ser consumidos por él, se ven irremediablemente marcados por sus cicatrices. En cambio, aquellos que luchan contra el dolor, que buscan darle un sentido, emergen de la experiencia transformados, más fuertes y más sabios.

En definitiva, el dolor es un enigma que ha intrigado a filósofos y escritores desde tiempos inmemoriales. Es una fuerza ambivalente, capaz de destruir y de crear. Pero más allá de su naturaleza dual, el dolor es una parte intrínseca de la condición humana. Es en el dolor donde encontramos la profundidad de nuestra alma, donde descubrimos quiénes somos realmente. Y es en la superación del dolor donde encontramos la verdadera grandeza del espíritu humano.

miércoles, 15 de noviembre de 2023

Quë es la ventana de tolerancia? Y cómo nos afecta?



Vamos a explorar qué es exactamente la ventana de tolerancia y cómo influye en nuestras emociones.

Algunas personas pueden rememorar vivencias personales con una avalancha emocional incontrolable. Un estímulo relacionado con experiencias traumáticas puede desencadenar recuerdos perturbadores, paralizando o desencadenando intensos ataques de ira.

Cada individuo tiene límites de calma, conocidos como la "ventana de tolerancia". Estos son los niveles de calma en los que podemos funcionar óptimamente, no demasiado excitados ni estancados. La calma funcional varía de persona a persona.

¿Qué es la ventana de tolerancia? El modelo de la ventana de tolerancia, desarrollado por Pat Ogden, Kekuni Minton y Claire Pain (2009), se basa en el concepto del psicólogo Dr. Dan Siegel. Explica de manera sencilla la regulación del Sistema Nervioso Autónomo frente a estímulos estresantes o emocionalmente perturbadores, dividido en el Sistema Nervioso Simpático (alerta) y el Parasimpático (relajación y calma).

Cuando alguien no puede evitar respuestas defensivas ante un estímulo perturbador, su sistema nervioso puede quedar en un estado constante de estrategias de supervivencia. Esto se traduce en estrategias de movilización (hiperexcitación) o estrategias de inmovilización (hipoexcitación).

El modelo identifica tres zonas: la de hiperactivación, la óptima y la de hipoactivación.

  1. Zona de hiperactivación Se experimenta un aumento en sensaciones orgánicas y psicológicas. Se asocia con una mayor reactividad emocional, hipervigilancia y desorganización cognitiva.


  2. Zona de activación óptima Es la zona de calma donde las personas bien reguladas pueden integrar información eficazmente.


  3. Zona de hipoactivación Implica síntomas como baja energía, falta de respuesta y movimientos lentos.

Trauma y desregulación emocional El sistema nervioso autónomo y los traumas están interconectados. La percepción de una situación como peligrosa desencadena respuestas de supervivencia, que, sin una gestión adecuada, pueden causar desregulación emocional.

¿Qué significa estar fuera de la ventana de tolerancia? A veces, las emociones desbordan debido a la falta de confianza, estrategias para gestionarlas o dificultades para reflexionar. Estar fuera de la ventana de tolerancia implica hiper o hipoexcitación.

¿Cómo expandir la ventana de tolerancia? La estrechez de la ventana de tolerancia depende de nuestras experiencias, especialmente las infantiles. Técnicas como actividad física, reconocer y reformular pensamientos negativos, compartir inquietudes, y practicar la respiración y la meditación pueden ayudar a ampliarla gradualmente. Trabajar en el presente puede influir positivamente en el futuro, permitiéndonos afrontar estímulos con menos tensión psicológica.

miércoles, 8 de noviembre de 2023

Lo que nos tocó ser después de la pandemia

 




Muchos de nosotros tuvimos que reinventarnos después de este encierro impuesto de dos años.

Las empresas, los empleos, las relaciones, fueron llevadas a puntos limite. La palabra reinventarse se convirtió en el pan de cada dia, encontrar la manera de crear un mundo posible en cuatro paredes, qué para algunos era su hogar después del trabajo en las condiciones normales antes de la "cuarentena", en ese momento mutó a su centro de operaciones, núcleo de interacciones familiares constantes, lugar de pasatiempos, gimnasio, restaurante favorito y emprendimiento forzado. 

Todos tuvimos que hacer un esfuerzo por ajustar nuestras vidas a un espacio reducido, a no contar con espacio personal en algunos casos, a enfrentar los demonios que teníamos guardados, o a sacar los talentos escondidos para encontrar nuevas maneras de sobrevivir. 

Cuando no tienes la opción de seguir evitando los problemas que nos has resuelto, los silencios prolongados que vienen después de las conversaciones no asumidas, los dolores que se ocultan en las idas al centro comercial, o en la rumba de cada fin de semana. La forma de resolver los asuntos propios por la vía de la evitación; era más difícil aún, porque las opciones eran pocas, debido a las limitadas posibilidades que el enclaustramiento proporcionaba. 

Así qué, los demonios propios y los ajenos empezaron a hacer presencia. Los miedos se agudizaron, las parejas en conflicto que no lograron resolver sus dificultades, terminaron en divorcio, los problemas con los hijos se volvieron más agudos, los silencios cómplices se hacían ensordecedores. La vuelta al interior era ineludible, no había forma de escapar del caos que llevamos dentro, que le urgía resolución.

Muchas personas empezaron a caer en depresión, la ansiedad frente a la "muerte inminente" por el virus, sacaba nuestras más profundas inseguridades y el asunto de la vida después de la muerte no se podía obviar. La renuncia a la libertad por la falta de certidumbre frente al contagio, el horror que se avecinaba en cada salida al supermercado y la ausencia de contacto humano, desbordaron las mentes de gran cantidad de personas, que todavía siguen en "cuarentena" pero de por vida. 

Fue un "estallido" de grandes proporciones que contemplaba la ida al interior, la verdad profunda de nuestro ser y las relaciones con los otros, con la vida, con la realidad. Había dos opciones frente a este escenario que se hacia asfixiante, o le hacías frente a tu propia vida y ponías a funcionar tus recursos o te sumías en la desesperanza entregándote a las olas del "destino" o del gobierno de turno que te decía qué hacer, como sentirte, en qué creer. 

Los medios de comunicación hacían el trabajo de una buena película de terror, en el que éramos los protagonistas, perseguidos por el villano de turno, que podía ser el covid, o el vecino sin mascarilla. Las peleas en redes sociales, eran en extremo violentas, los amigos, la familia e incluso las autoridades de salud y  algunas eclesiásticas, tratando de perpetuar un miedo más imaginario que real, gritaban desde todas las esquinas para que nos sometiéramos a la histeria colectiva. 

Las familias dividas por mascarillas y vacunas, haciendo competencia entre la cantidad de dosis aplicadas, con sus fotos en Instagram, haciendo alusión a la ultima aplicación dictaminada. La escena espectacular y grotesca de sometimiento y miedo se convirtieron en el pan y circo de esos dos años.

Los demonios internos del miedo a morir y del sufrimiento, que son de los más feroces, terminaron siendo proyectados en algún personaje que se atreviera a caminar sin mascarilla, tratado de tomar oxigeno, no el dióxido de carbono que producimos en el proceso de respiración, que permanecía dando vueltas entre el tapabocas y la nariz. El tirano que habita en cada uno de nosotros, apareciendo en escena con sus ropajes exuberantes, que podía ser el pro-vacunas y el antivacunas. Nos volvimos expertos en el control de virus y enfermedades y en todos los métodos más sofisticados para evitar el contagio. 

Esta "pandemia" Saco todo lo posible de la naturaleza humana, nos hundió en el abismo de las verdades interiores, nos acercó a Dios o nos alejó dependiendo de la interpretación dada a los hecho cotidianos de lucha, o de derrota. Encontramos recursos que no sabíamos que teníamos, vimos posibilidades que ni siquiera habríamos pensado que podrían estar; asumimos procesos y cerramos ciclos importantes en nuestra vida; tuvimos conversaciones que eran fundamentales, dijimos las cosas que en otro momentos evitamos decir, lloramos a nuestros muertos, a nuestras pérdidas y muchos nos levantamos más fuertes después de este ejercicio del límite de nuestra libertad, del desafío a los impedimentos gubernamentales. 

Al dia de hoy todavía este "experimento" sigue dando coletazos, en consulta he recibido casos producto del encierro y de lo que esto provocó. El estrés postraumático haciendo su aparición un año después y la lucha por vivir y sanar cada dia, de pie en el frente de batalla que es la experiencia de vivir. 

La pandemia produjo cambios importantes, no podemos dilucidar cuántos fueron, pero si podemos aprender y sacar lo mejor de ese tiempo de oscuridad y luz. 


martes, 7 de noviembre de 2023

VENCIENDO LA PROCRASTINACIÓN EN 5 PASOS!!!

 



CÓMO PERDONAR A QUIÉN NOS HA HERIDO PROFUNDAMENTE

 



El perdón es un tema complejo y personal, pero puedo ofrecerte algunas pautas generales para que puedas comenzar tu proceso de sanación y reconciliación. Recuerda que el perdón lleva tiempo y esfuerzo, así que sé amable contigo mismo durante este proceso. 

1.      Reconoce tus emociones: Comienza por reconocer y validar tus emociones. El dolor y el resentimiento que sientes son legítimos, y es importante permitirte sentirlos sin juzgarte a ti mismo. Permítete expresar tus emociones de manera saludable, ya sea hablando con alguien de confianza, escribiendo en un diario o participando en actividades que te ayuden a liberar el estrés emocional.

2.      Comprende la situación: Intenta comprender la perspectiva de la persona que te ha hecho daño. Esto no significa justificar sus acciones, sino tratar de entender qué circunstancias o experiencias podrían haber contribuido a su comportamiento. Esta comprensión puede ayudarte a alejarte de la victimización y a ver la situación desde una perspectiva más objetiva.

3.      Establece límites: Antes de embarcarte en el proceso de perdón, es importante establecer límites saludables. Esto implica protegerte a ti mismo y garantizar tu seguridad emocional. Si es necesario, mantén distancia de la persona que te ha lastimado y establece límites claros sobre qué comportamientos estás dispuesto a tolerar en el futuro.

4.      Cultiva la empatía: Intenta desarrollar empatía hacia la persona que te ha hecho daño. Esto no significa justificar o aceptar su comportamiento, sino reconocer su humanidad y su capacidad para cometer errores. Al hacerlo, puedes liberarte gradualmente de la ira y el resentimiento hacia ellos, permitiéndote ver más allá de la herida.

5.      Practica la autoaceptación: PONERSE EN PAZ con uno mismo es fundamental en el proceso de sanación. Reconoce que has pasado por una experiencia dolorosa y date permiso para liberarte de cualquier culpa o responsabilidad que puedas sentir en el escenario del daño recibido. Así como las acciones y sentimientos negativas que hayas podido hacia las personas que te causaron dolor. Trabaja en aceptarte a ti mismo y en soltar cualquier autocrítica que puedas tener.

6.      Si eres creyente, el primer paso es ponerte en paz con Dios, por los sentimientos de odio, resentimiento o acciones de venganza que has tenido y pedirle Su ayuda para que puedas perdonar. El sentirte perdonado por Dios te va a ayudar a reconocer que tanto el agresor como el agredido, son humanos y con capacidad de hacer el bien y el mal.

7.      Acepta el pasado y mira hacia el futuro: A medida que avanzas en tu proceso de perdón, trata de liberarte del pasado y enfocarte en el presente y el futuro. Acepta que el daño ocurrió, pero no permitas que defina quién eres hoy. Visualiza tus metas y prioridades a largo plazo, y comprométete a construir una vida llena de amor, felicidad y crecimiento personal.

Recuerda que este proceso de perdón es personal y único para cada individuo. Si sientes que necesitas más apoyo, no dudes en tratar el tema en terapia.

 

 ¡Te deseo lo mejor en tu camino hacia el perdón y la paz interior!

martes, 17 de octubre de 2023

El síndrome del Impostor “Cuándo te saboteas y no lo sabes”




Si hemos crecido en un ambiente donde se ponía en cuestión o duda nuestra capacidad, es muy probable que desarrolles en síndrome del impostor.

Pero, ¿Qué es el síndrome del impostor? ¿Cómo se presenta? Resulta difícil creer que tienes todas esas capacidades, consideras que tus logros son producto del azar del destino, o de benignas circunstancias. Hay una forma en que arrasas con todo lo bueno que tienes, donde desmeritas tus logros, o incluso pones por encima el éxito de otros. Ese es el síndrome del que estamos hablando.

Detrás de esta conducta hay variadas razones que podrían tenerte en la prisión de la desconfianza hacia ti mismo.

·         Tus raíces o desarrollo primario fueron marcado por niveles de exigencias altos de parte de tus progenitores o de las personas que te educaban.

·         Aprendiste a sentirte insuficiente y a confiar más en las guías externas, que en escuchar la propia voz de tu conciencia y sentido de identidad.

·         Empezaste a pensar que todo lo que hacías no era suficiente para los otros, y que el valor de tu esfuerzo debía llevarte al máximo de resistencia o aguante.

·         Aprendiste a valorar la vida de los demás por encima de tu propia vida.

·         Tu valor estaba sustentado en las cosas que hacías, no en tu propia existencia.

·        De esa forma empezaste a construir un yo que se saboteaba cada vez que lograba algo o recibía un cumplido.

·         La gran dificultad para aceptar un halago y sentirte orgulloso por los logros obtenidos.

Este síndrome trae dolor, un profundo agotamiento y desprecio por la vida propia. Es importante reconocerlo y aprender a manejarlo, para que no pierdas los mejores momentos de tu vida, tus decisiones y proyecciones se vean afectadas.

¿Entonces, como lo solucionamos?

·         Lo primero es trabajar en pensamientos diferentes sobre ti mismo y tu capacidad personal

·         Entender que, si en el pasado recibiste mensajes de desvalorización, sabotaje o incluso bloqueos de tus intentos por progresar, reconocer que fueron acciones externas de otras personas del pasado, que no definen quién eres el presente y que puedes cambiar.

·         Cambia las cogniciones que tienes sobre ti, por unas mas amables y compasivas.

·         Valorar tus logros, celebrarlos y darte animo cuando las situaciones sean difíciles.

·         Reconocer a tu persona igual de valiosa que la vida de las otras personas.

·         Tus logros o fracasos no te definen, tu carácter para afrontar las adversidades y los éxitos sí.

·         Somos mas que nuestras acciones, somos seres humanos valiosos y con muchas posibilidades de mejorar.

·         El descanso y la paz son metas importantes también en nuestra vida.

·         Entender que no soy mi trabajo, ni mi status personal.

·         Buscar la perfección es una meta irrazonable. Hacer tu mejor esfuerzo con trabajo honesto es un mejor objetivo.

·         Alábate de vez en cuando, date palmaditas de gratitud y disfruta tus logros sin culpa y con dignidad.

 

Salir del síndrome del impostor es un trabajo que puede tomarse un tiempo, pero si lo haces constantemente, saldrás de esta prisión autolimitante.




 

 

 

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