Cuando estaba finalizando la secundaria, y entre diversas opciones profesionales para escoger, me debatía entre las artes y el estudio del comportamiento humano. Pensaba en las posibilidades, en proyectar mi esencia a través de mi trabajo, en un momento histórico (años 90) dónde podías escoger!!! Era fantástico saber que tenias esa opción, no como a nuestros padres que les tocaba elegir entre lo tradicional y la imposición de las carreras "aceptadas de su época" y si era que tenías la posibilidad de escoger estudiar.
Y pensaba y pensaba sobre que iba a escoger, literatura, publicidad, sociología, música y psicología.
todas parecían opciones validas, que difícil esto!... pensaba, cuántas posibilidades, cuántas historias que se escribirían a partir de esa decisión, porque efectivamente tenía que ser solo una en esa época. Eso de pensar que podías hacer muchas cosas, que podías ampliar tu horizonte y no solo correr en una dirección determinada, que anulara todo lo otro, que fluía dentro de ti.
Si eres psicóloga tendrías que dedicarte solo a eso, a un campo dentro de ella, y los caminos tenían el matiz de un solo sendero recto, sin atajos o curvaturas, que te harían pensar nuevamente en quién eres, qué puedes hacer, cómo puedes traer luz a un mundo colapsado de incertidumbre.
Y elegí la psicología, era un sendero seguro, era más tradicional que otras opciones humanísticas o artísticas, tenia una senda un poco más definida y dejé a un lado a la pequeña artista que se arrinconaba un poco y que con su tenue voz decía:" esperaré, porque sabes... voy a salir algún dia".
Siempre me ha gustado escribir, cantar, la moda, la estética, la sensibilidad que se esconde en las formas nobles y bellas de la vida imaginaria, y que luego se materializa a través del arte.
En algunos momentos emergía ella con fuerza y volvía a su rincón, me gritaba un poco, pero yo la escondía porque era desafiante y atrevida, me cuestionaba, me decía porque me escondes, si soy parte de ti.
Y un dia apareció como un fantasma en medio de las sombras y ya no pudo callar más, Me confrontó y no volvió a su lugar habitual, donde la había recluido. Y entonces entendí que era necesario escucharla, sentarme con ella a tomar un café y dejar que hablará y yo a escuchar.
A mis 38 años esa parte de mi empezó a colarse en mis días, en mi nuevas rutinas, al cambiar de actividad laboral y alejarme de un entorno dónde la fantasía y el juego lo hacía para otros, les ayudaba a encontrar la forma de sí mismos, pero aún ajena a las mías, comencé a escucharme.
La pequeña artista empezó a cantar, se aparecía cada vez más frecuentemente, me jalonaba a jugar, a imaginar, a producir. El dolor y la soledad(pérdidas familiares), se volvieron mis terapeutas, me obligaban a hablar conmigo de muchas cosas que había eludido, porque estaba tan centrada en cumplir las expectativas ajenas que me ahogaba cada dia.
No podía escapar más, todas las fuerzas que me componen se empezaron a unir y a formar una identidad más solida, mas real, más honesta, más coherente, con la Isabel que un dia se había escondido tras una profesión respetable y maravillosa, pero que se estaba negando sus otras verdades. dejé de responder soy psicóloga...a decir soy Isabel y trabajo como psicóloga, sin títulos que antecedían mi identidad.
Empecé a ordenar las piezas, como cuando construyes tu primera casa de muñecas(quienes tuvieron la fortuna de construirla, no que se las dieran armadas) y quieres crear cada cuarto que refleje tus anhelos, tus miedos y tus necesidades.
Un momento en que todas las partes de ti misma se encuentran y tratan de hallar su lugar, de encajar, su propósito.
La casa se sigue organizando, esto solo es el comienzo de una aventura, la aventura de ser tú misma, sin tapujos ni mentiras blancas, solo la verdad, tu verdad más profunda.
porque tu verdad, alumbra los rincones oscuros del mundo de los otros, que también ansían encontrar la suya propia. Da miedo encontrar tus voces pero vale la pena escucharlas.
La artista psicóloga

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