lunes, 22 de octubre de 2018

UN BAILE MUY ESPECIAL




 En un día muy soleado, dónde no hacía mucho calor, ni mucho frío, porque las nubes se paseaban y aún las estrellas se podían ver siendo de día. No lejos de una villa llena de vida, aromas y montañas vivía un pequeño animalito, que le encantaba imaginarse cosas en sus tiempos de domingo y a este cerdito fantasioso se le había ocurrido una idea.

Qué pasaría si los habitantes del cielo fueran a un baile con los habitantes de la tierra.

Estaba pensando y diciendo esto, cuando un ángel invisible, como suelen ser los ángeles, estaba haciendo un recorrido por la tierra, escuchando los deseos de los niños y también los pensamientos buenos que tenían. El argel necesitaba conocer cada deseo, de esa forma podía saber que pedir delante de Dios, en la fecha de navidad.

El ángel estaba volando muy feliz y con algo de prisa, pero se detuvo a escuchar tan curioso anhelo. El cerdito fantasioso como no podía ver al ángel, seguía hablando consigo mismo sobre esa idea. Cómo sería un baile con los habitantes de la tierra y los habitantes del cielo.

Se imaginaba a la luna bailando con el elefante, al sol con la vaca, a las estrellas con los árboles, a la nube con el loro. Al cerdito le importaba mucho que los habitantes del cielo y de la tierra tuvieran otros amigos diferentes a ellos, con quienes disfrutar, por eso le parecía muy importante que este baile pudiera realizarse. Era tan fuerte su deseo que captó la atención del ángel.

Y seguía preguntándose ¿Cómo sería ese baile? Y el ángel seguía muy interesado en lo que el cerdito estaba hablando y pensó: Voy a cumplirle el deseo a este cerdito bondadoso que no ha pedido nada para él, pero si ha pensado en sus hermanitos.

El ángel se hizo visible para el cerdito y le dijo que aquello que estaba soñando iba a ser realidad. Qué lo acompañara para saber que iba a pasar.

Así que con un fuerte estornudo produjo un agujero entre el cielo y la tierra, como un túnel, para que los de abajo y los de arriba pudieran verse. los habitantes del cielo y la tierra pudieron verse como nunca antes, y se sintieron un poco extrañados, porque notaban que eran muy diferentes, no como antes los veían, podían ver mejor a través del agujero.

A lo lejos se escuchaba una música muy hermosa, que los hacia sentirse felices y les producía ganas de bailar.

Y era tan hermosa que los habitantes del cielo querían ver más del mundo de abajo y en especial porque las luciérnagas habían inundado el túnel como dándoles la bienvenida. Los habitantes que vivían en la villa del cerdito, también estaban cautivados por la bella melodía que provenía del espacio.

Las luciérnagas habían demarcado el camino y se podía ver desde el cielo a través del túnel un lugar espacioso y perfecto para realizar un baile, donde se podía jugar y danzar. A la luna en especial le gustaba moverse al ritmo de la música, por eso invito a los demás astros a bajar con ella.

Cuando llegaron a la tierra como impulsados por un rayo, se dieron cuenta que para invitar a bailar a los de abajo, necesitan algo fundamental: unas piernas. Los habitantes de la tierra estaban bastante intrigados por la presencia de los habitantes del cielo, ya que les parecía imposible que esto estuviera pasando de verdad.

Los habitante del cielo estaban hablando sobre el tema, cuando el árbol  mas viejo del bosque, escuchaba en silencio, su deseo de bailar con los de abajo y que les faltaban las piernas.
El árbol habló con el lorito que se encontraba en la punta de este y el lorito fue a contarle a los demás habitantes de la tierra, que los de arriba habían bajado, que deseaban bailar con los de abajo pero que no lo podían hacer hasta que ellos quisieran bailar con ellos y por supuesto que les faltaban las piernas.

Así que los habitantes de la tierra fueron a buscar diferentes materiales para hacerles las piernas a los de arriba, para que todos pudieran bailar en el centro del bosque. Al fin construyeron las piernas, unas eran de madera, otras de piedras preciosas, otras de hoja de palma y otras de arcilla. Cuando los habitantes del cielo vieron que se acercaban a ellos con los regalos, las hermosas piernas construidas, se quedaron muy sorprendidos y halagados por tan hermoso obsequio.

A la luna le quedaron las de arcilla, al sol las de las piedras preciosas, a las estrellas las de hojas de palma, y a la nube las de algodón que trajo corriendo una ovejita delgada. El agradecimiento y la alegría hicieron que las estrellas, la luna y el sol dieran toda su luz; la nube regaló un poco de rocío para que se encontrara con la luz, haciendo un arco iris tan grande y hermoso que decoraba todo el bosque.

Los animales de la tierra al ver tan increíble espectáculo se sintieron tan felices y entusiasmados que no pensaba sino en bailar y bailar. Así que ese baile duró para siempre, porque cada año que se acercaba la fecha tan anhelada, los habitantes del cielo bajaban para bailar con sus amigos y hermanos de la tierra.

El cerdito al ver cumplido su deseo se sintió feliz, y se fué muy contento a su casa pues sin pedirlo  su regalo de navidad había sido entregado.

La artista psicóloga 

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